Originalmente, llamaron a un libro sagrado cuando guardaba secretos: ‘sagrado’ y ‘secreto’ vienen del verbo ‘segregar’. Cuando a esa parte del templo, al que sólo el sumo sacerdote podía acceder, la denominaban ‘sagrada’, por estar segregada del resto, asociaban ‘sagrado’ con ‘secreto’.
Al principio ‘religión’ se refirió a leer un libro muchas veces – a re leerlo – para descubrir así sus secretos. Viene del verbo latin ‘legere’, que primero significó unir y luego leer.

UN LIBRO DE SABIDURÍA

La Biblia contiene una colección de relatos bien pensados que nos invitan a formular ciertas preguntas cuyas respuestas llevan a nuevas preguntas, creando así una dinámica que finalmente facilita una mejor comprensión de nosotros mismos y del mundo en el que vivimos.

La sabiduría no tiene nada que ver con saber muchas cosas, sino con procesar la información correctamente; con investigar cómo una nueva idea afecta a todas las anteriores.

SECRETO 1: LA ARMONÍA

La evolución continuamente hace todo más sofisticado – hoy tenemos armas de destrucción masiva – y permite a un porcentaje cada vez más pequeño de la población apropiarse de un porcentaje cada vez más grande de todos los recursos, lo que aumenta la tensión entre los diferentes grupos de gente y entre esta y el medio ambiente. Por lo tanto, una sociedad que no vive en armonía está destinada a autodestruirse.

La armonía – no hacer a los demás lo que es odioso para uno mismo y hacer a los demás lo que uno quiere que ellos le hagan – no es una utopía, sino la única forma para evitar la autodestrucción de la humanidad.

Mientras que las autoridades – científicas o religiosas – ignoran esta amenaza, la Biblia reconoce esta realidad: diez generaciones después de poner fin a la armonía (el paraíso), por comer una fruta prohibida, una terrible catástrofe (el diluvio universal) pone fin a la civilización, dejando sólo unos pocos supervivientes. Preguntarnos por qué tenemos conflictos con los demás y con el medio ambiente es lo mismo que preguntarnos a qué se refiere la fruta prohibida. Como este libro ‘sagrado’ señala que Adán y Eva eran vegetarianos en los días del paraíso, nos invita a investigar si un cambio en la dieta humana puso fin a la armonía.

Vivir en armonía requiere una buena comprensión de la realidad y, por lo tanto, una buena percepción de la misma. Sólo cuando aprendemos todo lo que podemos aprender de nuestras experiencias logramos evitar cometer los mismos errores. Las drogas alteran nuestra percepción de la realidad. Nos hacen enfocarnos tanto en ciertos aspectos que ignoramos otros; nos hacen centrarnos tanto en beneficios a largo plazo que ignoramos inconvenientes a largo plazo. Como las frutas del Arbutus Unedo contienen alcohol, podemos considerarlas una metáfora para las drogas, y debemos investigar si iniciaron una reacción en cadena que continuamente nos alejó más de la armonía.

A menudo, las drogas llevan a la violencia; la violencia a traumas; y los traumas a más violencia. Cuando alguien bloquea una experiencia desagradable de su consciencia, porque recordarla le hace la vida insoportable, no aprende cómo evitar que se repita en el futuro. Un niño observa a los adultos para saber cómo comportarse cuando más adelante se enfrente a circunstancias similares. Cuando bloquea abusos de su consciencia, más adelante puede convertirse en un abusador. Las drogas crean así un círculo vicioso de violencia que lleva a más violencia.

SECRETO 2: LAS EDADES ELEVADAS

La Biblia señala cuando los primeros 20 patriarcas – 10 desde Adán hasta Noé y 10 desde Sem hasta Abraham – tuvieron sus herederos y cuando murieron. Un enigma es que Adán vivió otros 800 años después de comer la fruta prohibida, aunque Dios le dijo que moriría si lo hiciera, otro es que antes del diluvio universal Dios dijo: “Mi espíritu no queda en el hombre para siempre, que sus días sean 120 años” y que después los patriarcas continuaron alcanzando edades superiores.

Las años de los primeros siete patriarcas (desde Adán hasta Henoc) suman 7 veces 7 veces 120 menos 1; los de los siguientes trece (desde Matusalén hasta Abraham) suman 7 veces 7 veces 120 menos 13; los que pasan entre la muerte de Henoc y el nacimiento de Abraham suman 8 veces 120 años menos 1; el máximo de años que un patriarca vive después de tener su heredero son 7 veces 120 años (Quenan); y los años con los que los diez primeros patriarcas tuvieron su heredero suman 13 veces 120 años menos 4.

Aunque las edades de los primeros 7 patriarcas suman sólo 5.879, la edad de Henoc fue 365, un número que se refiere a los días en un año y con el día adicional de una año bisiesto sí llegamos a 5.880.

Ya que los primeros siete patriarcas llegaran a la edad de 7 veces 7 veces 120 años juntos, la Biblia sugiere que la edad que alguien alcanza depende de la edad que sus descendientes alcanzan, y que al sacrificar a los primogénitos prolongaron sus vidas.

SECRETO 3: LAS GENEALOGÍAS EN EL AT

La Biblia dice que Dios creó a Adán a su imagen y que antes del diluvio universal los hijos de Dios tuvieron hijos con las hijas del hombre. Por lo tanto, no considera que Adán y Eva fueran las primeras personas en la tierra, sino la generación que puso fin a la armonía. Cuando Dios permitió a Noé y a sus descendientes comer animales, ya no les consideró criaturas hechas a su imagen, sino animales. Esta segunda ley alimenticia – “todo lo que se mueve y tiene vida os servirá de alimento: todo os lo doy como os di la hierba verde” – se refiere a la primera, y cuando leemos de nuevo ese pasaje encontramos que las hierbas verdes fueron dadas a los animales.

Como Dios pidió a Noé que llevara con él en el Arca una pareja de cada especie de animales impuros y siete de cada especie de los animales puros, las cuatro parejas de humanos en el Arca delatan que Dios los consideró entre puro e impuro. Ya que más adelante estos animales tuvieron que repoblar la tierra, impuro se refiere a incesto. Para las criaturas puras, la mejor forma para evitar la endogamia es que, con cada nueva generación, cada uno de los siete linajes masculinos (o femeninos) se cruce sucesivamente con los siete linajes femeninos (o masculinos) de tal manera que siete generaciones más tarde es otra vez el turno del mismo linaje femenino (o masculino). La Biblia señala que Henoc anduvo con Dios porque siete generaciones le separan de Dios (la generación anterior a Adán).

La Biblia ve así la endogamia como otra consecuencia de haber comido la fruta prohibida. Cuando leemos sobre los lazos familiares entre los diferentes protagonistas en la Biblia encontramos que Abraham se casó con su hermana (mismo padre pero distinta madre); que su hermano Najor se casó con Milká, la hija del Harán, el otro hermano de Abraham; que su nieto Jacob se casó con dos hermanas; que Lot, el hijo de Harán, tuvo descendencia con sus dos hijas; que Judá, un hijo de Jacob (bisnieto de Abraham), tuvo un hijo de su nuera, etcétera.

Cuando procesamos la información sobre esos lazos familiares descubrimos más casos de incesto y endogamia. Por ejemplo, la madre de Rebeca era Milká, mientras que su padre era Betuel, el hijo de Milká. El hecho de que tanto Lot como Milká tuvieron una relación incestuosa nos anima a investigar a sus padres: Harán tuvo a Lot y Milká de una mujer de su padre Téraj (pero no era la madre de Harán). Esto explica porque la Biblia omite con quien Harán estaba casado y sugiere que una relación incestuosa sin consanguinidad – el incesto se refiere a una relación entre personas que no pueden casarse – lleva una generación más tarde a una relación incestuosa con consanguinidad.

SECRETO 4: LAS GENEALOGÍAS EN EL NT

La Biblia reconoce el hecho de que debidos a las relaciones extramaritales unos linajes son verdaderos (basados en el principio ‘padre engendró a hijo’ mientras que otros son supuestos (basados en fórmulas como ‘Caín conoció a su mujer y ella se quedó encinta’ o ‘a Henoc le nació Irad’). San Mateo y San Lucas ofrecen distintas genealogías de Jesús porque el primero se basa en el principio ‘padre engendró a hijo’ mientras el segundo usa la fórmula ‘Jesús era, según se creía, hijo de’. Es por esta razón que, por ejemplo, San Mateo señala que el padre de José era Jacob, mientras San Lucas dice que fue Heli.

San Lucas ofrece una generación adicional entre Adán y Noé. El que el Génesis diga que Arpaksad engendró a Sélaj, mientras San Lucas señala que la gente creía que Sélaj era el hijo de Cainam y que Cainam era el hijo de Arpaksad, significa que Arpaksad tuvo primero a Cainam y después tuvo a Sélaj de su nuera, la mujer de Cainam. Por lo tanto, la relación suegro/nuera entre Judá y Tamar’s no fue la primera entre los antepasados de Jesús.

San Mateo termina su genealogía con: “Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo. Así que el total de las generaciones son: 14 desde Abraham hasta David; 14 desde David hasta la deportación a Babilonia; y 14 desde la deportación a Babilonia hasta Jesús.” Ya que debemos incluir tanto la primera como la última generación cuando contamos las que hay entre Abraham y David, debemos hacer lo mismo cuando contamos las que hay entre David y la deportación a Babilonia y entre esta y Jesús. Como ya hay 14 generaciones entre Josías y José, y San Mateo señala que hay 14 generaciones desde Josías (que marca la deportación a Babilonia) hasta Jesús, José y Jesús forman parte de la misma generación, lo que significa que Jacob tuvo a Jesús de la mujer de José, su nuera.

También hay 14 generaciones entre Henoc y Abraham, lo que conlleva que primero cada 7 y luego cada 13 generaciones el linaje masculino de Jesús, después de cruzarse de nuevo con el mismo linaje femenino, atrajo un espíritu especial: Henoc, Abraham, David, Josías y Jesús eran todos especiales. Las 14 estaciones del Vía Crucis sugieren que la Segunda Venida de Jesús – el Mesías – será un descendiente de ese linaje masculino especial separado de Jesús varias veces 14 generaciones.

EL MESÍAS

Cuando alguien se da cuenta de una idea que sus contemporáneos no consiguen comprender, puede buscar una manera para comunicarla a esa futura generación que logrará entenderla. Esto explica de qué se trata la Biblia y por qué guarda secretos.

Cuando Abraham averiguó que una sociedad que no vive en armonía está destinada a autodestruirse, y se dio cuenta que sólo esa generación que se encontraría cerca de su autodestrucción entendería la última causa y consecuencia de no vivir en armonía, creó un misterio para las futuras generaciones: la Biblia. Jesús, una reencarnación de Abraham, llegó a la misma conclusión sobre la evolución de la humanidad después de descubrir los secretos en la Biblia. Ya que la humanidad aún no había llegado a ese punto crítico de su evolución, continuó prepararando a la sociedad para ese momento.

Jesús aprendió que la mayoría de la gente sólo acepta una idea cuando las autoridades – científicas o religiosas – lo hacen y que las autoridades ignoran un descubrimiento que demuestra que procesan la información igual de mal que los demás. También averiguó que la gente daba más importancia a milagros y profecías que a ideas filosóficas.

Jesús añadió un enigma a la Biblia porque ese libro se había convertido en una autoridad independiente, y al revelar ese enigma su Segunda Venida podría demostrar ser una reencarnación de Jesús, mientras que al revelar la naturaleza de la fruta prohibida podría demostrar ser el Mesías.

Nosotros

Esta página web, al igual que los mensajes filosóficos en el Camino de Santiago (El Muro de la Sabiduría, Viajar abre la Mente y Comida para el Alma) son la obra de Bruno Lernout.

Si desea más información sobre su obra, le sugiero que lea “14 REVELACIONES”

Este libro será publicado en 2019.

Si desea más información sobre él, le sugiero que lea “40 AÑOS EN ESPAÑA”

Esta autobiografía – las experiencias de un guía en el Camino de Santiago en la Ruta de la Seda y en la vida en general – es un verdadero full monty y será publicado sólo cuando él, sus familiares y sus vecinos están listos para ella.

Bruno Lernout —– info@secretsinthebible.com

bruno Bukhara

Contacto





>Top