BIBLIA 3: LA BIBLIA & AUTORIDADES RELIGIOSAS

Ni los creyentes ni los no-creyentes se oponen a la idea de que todo en el universo sigue el principio de causa y efecto y está, de alguna manera, relacionado con todo lo demás. Ya que para mí esta idea se refiere a Dios, considero que es por cómo las autoridades religiosas interpretan a Dios y las Sagradas Escrituras que haya no-creyentes.

Aunque las autoridades religiosas se ven como los defensores de las religiones, sus políticas equivocadas y sus interpretaciones erróneas de las Sagradas Escrituras las han hecho mucho daño. Ya que han tergiversado los ideales de los fundadores de estas religiones, podemos suponer que, en el caso de que estas personas pudieran regresar, no estarían nada contentos.

Jesús, por ejemplo, tendría motivos de sobra para enfadarse con las autoridades cristianas. Uno es que criticó la hipocresía y que, a menudo,  las autoridades cristianas se portaron de una manera hipócrita.

Jesús enseñó a no juzgar; a no utilizar la violencia (“Los que empuñen espada, a espada perecerán” / “Al que te abofetee en la mechilla derecha, ofrécele también la otra.”); a dar limosna, orar y ayunar en secreto; y a no perseguir riquezas (“Nadie puede servir a dos señores. No podéis servir a Dios y al dinero.” / “Es más fácil que un camello entre por el ojo de una aguja, que el que un rico entre en el paraíso.”) Sin embargo, a menudo las autoridades religiosas han juzgado a la gente, han justificado la violencia (la inquisición, las guerras santas, etc.), han dado mucha importancia a las apariencias, y han perseguido riquezas.

En el caso de que Jesús regresara – los cristianos esperan la segunda venida de Jesús – podemos suponer que lo que más le molestará es que, debido a que las autoridades interpretaron la Biblia de una manera errónea, los creyentes tienen una idea equivocada de él, de Dios y de este libro, y que por culpa de ella, los no-creyentes no quieren ni escuchar hablar de Jesús, de Dios o de la Biblia.

Las autoridades religiosas malinterpretan la Biblia porque, ni tienen humildad, ni una mente inquisitiva, las dos cualidades que permiten a uno conseguir la sabiduría.

Su falta de humildad lo demuestra el hecho de que durante siglos han asegurado que sólo ellas saben interpretar la Biblia correctamente. Esto es falso, porque alguien que estudia esta obra a fondo se da cuenta de que la malinterpretan y que su arrogancia se debe a su ignorancia.

Su mente poco inquisitiva lo demuestra, por ejemplo, el hecho de que no se han preguntado por qué Dios cambió de opinión referente a la dieta humana. Dios prescribió primero una dieta vegetariana (en tiempos del paraíso) y luego una dieta omnívora (en tiempos de Noé, después del diluvio universal). Por no investigar por qué Dios cambió de parecer, no descubrieron el carácter sagrado de la Biblia; no se dieron cuenta de que el Dios en esta obra tiene mucho que ver con el principio causa y efecto. Convirtieron así al Dios de la Biblia en un ser caprichoso que, al igual que cualquier gobernador terrenal, cambia de opinión cuando le apetece, pero siempre debe ser obedecido.

Debido a su falta de humildad y su mente poco inquisitiva, las autoridades cristianas convirtieron la Biblia, que es un libro de sabiduría, en una obra de adoctrinamiento. Por culpa de sus malas interpretaciones, los cristianos tienen hoy una idea pagana de Jesús: prestan mucha atención a sus milagros y poca atención a sus valores.

Las autoridades cristianas idolatran a Jesús: consideran que nunca cometió un pecado e incluso que nació sin pecado. Claro, para entender la idea que alguien puede nacer con pecado, uno debe ponerse en la piel de un célibe que asocia mantener relaciones sexuales con pecar.

Aunque las autoridades cristianas lograron convertir sus falacias en dogmas, la Biblia ofrece una visión muy distinta de Jesús. Un ejemplo es que el Evangelio de San Mateo se refiere a una profecía de Isaías sobre una virgen que va a dar a luz, y cuando leemos ese libro del AT encontramos, por un lado, que se refiere a una doncella y, por otro, que el hijo de esa doncella comerá cuajada y miel hasta que sepa rehusar lo malo y elegir lo bueno. Otro ejemplo es que San Mateo dice que Jesús se hizo bautizar por Juan el Bautista, y éste bautizaba después de que la gente confesara sus pecados. Y aún otro es que al ser interpelado sobre lo que debían hacer con una mujer adúltera Jesús dijo: “el que esté sin pecado tire la primera piedra” y tampoco él la tiró. Por lo tanto, la idea de que nunca pecó, e incluso nació sin pecado, es una gran falacia.

El hecho de que poco después del relato de la mujer adúltera encontramos en el Evangelio de San Juan que los fariseos dicen a Jesús, “Has nacido todo entero en pecado ¿y nos das lecciones a nosotros?” sugiere que estos creían que Jesús nació de una relación adúltera, una suposición que explicaría por qué en el Evangelio de San Mateo, en cierta ocasión, Jesús señala: “¡Y dichoso aquel que no halle escándalo en mí!”

Los no-creyentes no quieren saber nada de la Biblia, de Dios y de Jesús. Es una pena porque esta obra aporta unas ideas muy interesantes. Mientras que el Génesis, al señalar que en cierto momento nuestros antepasados vivieron en armonía, nos ofrece un ideal para el futuro, en el Evangelio de San Mateo Jesús señala cómo podemos conseguir la armonía. Todas las religiones recomiendan no hacer a los demás lo que es odioso para uno mismo porque no seguir esta regla de oro siempre trae consecuencias nefastas: en esta vida o después de ella. Jesús recomendó hacer a los demás lo que espera que ellos le hagan, porque para conseguir la armonía, aparte de no perjudicar a los demás, también debemos ayudarles.

Ese ideal de una sociedad que vive en armonía debe interesar a todo el mundo por una simple razón: cuando hoy reflexionamos sobre nuestra evolución podemos llegar a la conclusión de que una sociedad que no vive en armonía – como la nuestra – está destinada a autodestruirse.

Mientras que nuestros políticos, científicos, filósofos, teólogos, etc. ignoran esta realidad, la Biblia la reconoce: diez generaciones después de poner fin a la armonía (el paraíso), por comer una fruta prohibida, una terrible catástrofe (el diluvio universal), pone fin a la civilización, dejando pocos supervivientes. Por lo tanto, las autoridades religiosas, que presumen entender la Biblia, ignoran que nos avisa que una sociedad que no vive en armonía está destinada a autodestruirse.

Después de señalar el lado negativo de las autoridades cristianas, debemos señalar también su lado positivo. Debemos reconocer, por ejemplo, que si no fuera por las autoridades religiosas, la Biblia fácilmente se podría haber perdido. Esto hubiera sido nefasto ya que fue escrita para ayudar a evitar la futura autodestrucción de la humanidad. El que la Biblia asocia la armonía con una dieta vegetariana, y el fin de la misma con comer una fruta prohibida, nos anima a cuestionar nuestra dieta

Para vivir en armonía debemos de evitar cometer los mismos errores una y otra vez. Ya que aprenderlo todo de nuestras experiencias requiere una buena percepción de la realidad, para averiguar por qué tenemos conflictos – a qué se refiere la fruta prohibida –debemos investigar qué la altera.

¿Qué nos hace enfocar tanto en ciertos aspectos que ignoramos otros, y centrarnos tanto en beneficios a corto plazo que ignoramos inconvenientes a largo plazo? Es el caso de las drogas. Como las frutas del madroño (Arbutus Unedo) contienen alcohol, podemos considerar que la fruta prohibida es una metáfora para las drogas. Por lo tanto, debemos investigar si iniciaron una reacción en cadena que continuamente nos alejó más de la armonía.

Citas de la Biblia: Gn1:29, Gn9:2-3, Gn1:30, Is7:14-16, Mt1:21-22, Mt3:6, Mt3:16-17, Mt6:24, Mt7:12, Mt11:6, Mt19:24, Mt26:52, Jn8:1-11 y Jn9:34.

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