BIBLIA 2: LA BIBLIA & LOS HISTORIADORES

Los historiadores han estudiado el origen de los diferentes libros de la Biblia, pero parecen no haber investigado de dónde viene la idea de considerarlos sagrados, y tampoco lo que este término originalmente quiso decir. Sin embargo, si queremos una buena comprensión de estos libros debemos saber qué pensaron sobre ellos sus autores.

Mientras que hoy suponemos que un libro sagrado dice la verdad, sagrado tiene el mismo origen que secreto: ambas palabras vienen del verbo latín segregare. Nuestros antepasados llamaron sagrado a esa parte del templo donde sólo el sumo sacerdote podía entrar, porque la habían segregado (separado) del resto. Como lo segregada oculta algo a los demás, asociaron entre sí los conceptos sagrado y secreto. Por esta razón, cuando más adelante elaboraron unos relatos que guardaban secretos, los calificaron también de sagrados, al igual que los libros en los que más tarde los apuntaron. La palabra religión, que viene del verbo latín legere, o ligare, que originalmente quería decir unir y después leer, se refiere a leer unos textos sagrados una y otra vez – releerlos – para así descubrir sus secretos.

El hecho que un estudio exhaustivo de las genealogías nos permite descubrir varios secretos – el más impactante es que un enigma al principio del Nuevo Testamento hizo, hace muchos siglos, creer a la gente que Jesús nació de una virgen, pero hoy nos revela quién fue su padre – demuestra que, efectivamente, tiene sentido de asociar sagrado con secreto, y religión con un re leer de los libros sagrados.

Debido a la gran diferencia, no sólo entre suponer que un libro sagrado guardo secretos y suponer que dice la verdad, sino también entre asociar la religión con una búsqueda y asociarla con un adoctrinamiento, podemos suponer que las personas que escribieron estos libros fueran muy diferentes que aquellas que hoy las interpretan.

Mientras que alguien que considera que la Biblia guarda secretos demuestra su humildad, ya que acepta que contiene ideas que él aún no entiende, alguien que asegura entender la Biblia – algo que hacen las autoridades religiosas – demuestra su arrogancia. Y claro, al igual que la sabiduría y la humildad, también la ignorancia y la arrogancia van unidas: sólo el que reconoce su ignorancia sobre ciertas ideas puede, más adelante, mejorar su comprensión de ellas.

En mi opinión, los historiadores que investigaron el origen de los evangelios se dejaron limitar por la idea de que éstos son meros testimonios. No parecen tener en cuenta que estos pueden haber sido escritos para atraer a los paganos hacia una nueva forma de monoteísmo.

El hecho de que los primeros cristianos eran vegetarianos – Rm14: 21 – y creían en la reencarnación, sugiere que los evangelios fueron la obra de los esenios. Estos estudiaron todas las religiones y enseñanzas (los antiguos caldeos, Zoroastro, Hermes Trismegistos, etc.) para extraer de ellos los grandes principios científicos. Como trabajaron diligentemente en secreto para el triunfo de la luz sobre la oscuridad de la mente humana, tiene sentido suponer que Jesús fuera criado entre ellos. Es lógico que el mesías, la persona que restaurará la armonía en la tierra, reconozca que todas las religiones y filosofías ayudan a comprender la verdadera naturaleza de la humanidad y del universo.

Aunque Jesús no restauró la armonía en la tierra, los cristianos le consideran el mesías. Esta ida sólo tiene sentido cuando suponemos que su Segunda Venida – una reencarnación suya – terminará la obra empezado por él.

El hecho de que los esenios mantuvieron en secreto su conocimiento hace que podamos asociarles con el gnosticismo, con la cábala y con la francmasonería. La palabra gnosis es griega y significa conocimiento. Dado que la Iglesia ha considerado el gnosticismo una herejía, a menudo se asocia con el conocimiento secreto.

Ya que, al igual que el primer alfabeto, el antiguo hebreo sólo reconocía las consonantes, podemos preguntarnos si quizás en todos los idiomas las palabras con una misma combinación de consonantes tienen algo en común. Es el caso de las palabras griegas gnosis y Génesis.

Mientras que este primer libro de la Biblia relata que nuestros antepasados vivieron en armonía y pusieron fin a ella después de comer una fruta prohibida, el último libro de la Biblia asocia la segunda llegada de Jesús con una revelación – apocalipsis significa revelación – porque para restaurar la armonía en la tierra sólo hace falta que alguien nos revele por qué tenemos conflictos.

#BrunoLernout – secretsinthebible.com